Recorro hoy el Valle del Río Pigüeña para acercarme a la
Braña de la Pornacal.
![]() |
Valle del Pigüeña |
![]() |
Braña de la Pornacal |
Desayudada y con algo menos de frío, salgo de Pola de
Somiedo en continua bajada hasta prácticamente Aguasmestas. La temperatura
es muy fría, y yo, pese al café no he conseguido recuperar la temperatura.
Comienzo la ruta algo destemplada, desde el principio se me congelan los pies,
no me permito paradas, es una bajada muy umbría y estoy deseando comenzar a
subir. El paisaje está precioso, las praderías aparecen escarchadas, las casas
humeantes, el río rebosante de vida, las hojas son esqueletos de hielo… pero yo
pedaleo para huir de ese frío que casi no me deja respirar…Es lunes y las
carreteras están solitarias, los pueblos aun no han despertado y me siento la
única superviviente de una inesperada glaciación.
![]() |
Río Pigüeña |
Comienzo la subida en Aguasmestas, me quedan 12 kilómetros
hasta Villar de Vildas donde cogeré la pista hacia la Braña de la Pornacal, uno
de los lugares más mágicos y bellos del parque. Sin duda uno de mis rincones
favoritos.
Es una subida sombría, pero pese a la sombra, y aunque me
cuesta, consigo poco a poco recuperar la temperatura, llevo ya un buen rato
helada y comienzo a sentir que me encojo.
![]() |
Valle del Pigüeña |
La carretera está preciosa, las caídas de agua forman
auténticos jardines sobre las rocas, innumerables especies luchan por conseguir
un poco de sol entre la abundancia de agua. En mi subida tranquila, con la
temperatura recuperada, comienzo a disfrutar plenamente de la ruta. Las
primaveras adornan las cunetas, el sotobosque lucha por ganarle la batalla al
tiempo, frente a unas hayas que se preparan para desplegar sus hojas. Es una
lucha contra reloj, las pequeñas plantas bajo el hayedo se ven obligadas a
completar su ciclo antes de que las hayas vuelvan a cubrir sus copas de hojas,
después apenas quedará ya luz solar y las hayas dominarán el bosque.
![]() |
Eléboro fétido |
![]() |
Primavera |
Subo tranquila acosando algo la mala noche, la carretera es
un subir constante con algún tramo de bastante pendiente, como siempre el
paisaje compensa el esfuerzo. Paro junto a un hórreo, la temperatura está
subiendo rápido, tras unas curvas he dejado atrás el bosque, el sol está
fuerte, y comienzan a sobrarme las mil capas de momia que llevo. Hablo con unos
paisanos, me gustan estas conversaciones paradas en el tiempo, a dónde vas, de
dónde vienes…que si el hórreo, que si el oso, que si mi sobrino que también le
da a la bici…
Me despido de los paisanos, y llego a Corés donde me
sorprende una bajada que a velocidad de vértigo me lleva literalmente de nuevo
hasta el fondo del valle, para subir después a Villar de Vildas.
![]() |
Villar de Vildas |
Villar de Vildas es uno de estos pueblos entrañables,
es uno de los pueblos más grandes de Somiedo y sin duda el más importante de
este valle. Es uno de estos pueblos que se resisten a quedar aislados en el
tiempo, pero que al tiempo no pueden dejar de hacerlo. Aperos de labranza bajo
hórreos, coladas secándose al sol, huertas, labradores y pastores entre antenas
parabólicas y móviles de diseño, como si el tiempo jugara al escondite y
saliera a su antojo.
Cojo la pista que me lleva a la Braña de la Pornacal. El
valle no puede estar más bonito, hay regueros de agua a cada pedalada, cascadas
que me acompañan, y sonidos que me transportan a donde sólo ellos conocen.
![]() |
Inicio del camino a la braña |
Tras cruzar un puente, la pista me lleva en fuerte ascenso,
es una de esas pequeñas subidas con muchísima pendiente, en el pueblo una señora
me dice que eso no se puede subir en bici, y sólo por demostrarme que sí se
puede consigo hacerlo. La pista continúa en subida, es una pista en buen
estado, pero con numerosos desprendimientos, y piedrillas. Acuso el cansancio y
la mala noche y en más de una ocasión me toca echar pie a tierra. Me cuesta
mantener el ritmo, he cometido el error de no parar a tomar un café y mi cuerpo
comienza a echarlo de menos.
![]() |
Pista a la Pornacal |
Me crezco cuando a lo lejos veo la Braña de la Pornacal, es
el mayor conjunto de brañas del parque, la nieve está muy cerca, trato de
recordar la última vez que estuve, nada ha cambiado desde entonces, tal vez
sólo yo soy en parte distinta…
Me hago un bocadillo, el termómetro marca 24 increíbles
grados. Camino sacando fotos entre las brañas, están todas restauradas y es
fácil imaginar la escena de vaqueiros cuidando el ganado. Mi imaginación vuela
al tiempo que mi tiempo se agota y comienzo a pensar en la vuelta…
La vuelta la hago tranquila, apurando la luz, descansando en
Villar de Vildas donde hablamos de las temperaturas de anoche, comparto
experiencia con un ganadero que ha tenido que asistir a su vaca parida esta
misma noche, comparto sensaciones al tiempo que disfruto el café, no es la
primera vez que paro en ese sitio y el camarero siempre tiene algo que contar,
es un lugar acogedor.
![]() |
A veces es bueno dar una mirada atrás para apreciar el camino recorrido. |
En la vuelta, según va cayendo el día pienso en lo engañoso que resulta el
tiempo, en las vidas que vivimos, en el tiempo que disfrutamos, en el tiempo
que se nos va…afortunadamente aquí, en Somiedo, siempre habrá un lugar dónde el
tiempo habrá dejado de existir.