Volvía al modo "Verano azul", vale, es cierto, no
es mi tipo de viaje, pero reconozcámoslo, con la rueda de nuevo rodando y
después de los gélidos días por Suecia, un poco de gente amable y buen tiempo
me estaban sentando genial, no está de más disfrutar de las cosas fáciles y
mimarse de vez en cuando.
Vivía descuidada y feliz. La gente me saludaba al pasar por
los escasos pueblos, volvía a la costa y pedaleaba feliz contemplando la
bajamar.
Y así, los kilómetros iban pasando sin complicación... no
era aburrido, era bello, fácil ...Sólo llevaba tres días en Noruega, pero me
gustaba, me sentía bien allí.
El día era agradable, ni viento a favor ni en contra, ni
frío ni calor, un carril bici estupendo todo para mí, bueno, para mí, para unos
cuantos frikis del ski que esquiaban con patines y para un montón de aves
atareadas con la crianza veraniega... Lo compartíamos en armonía, ya os digo,
la vida era bella y fácil.
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Pero volvamos a las aves y la crianza. Acostumbrada a aves
distantes, huidizas de la presencia humana, disfruto enormemente cuando las
tengo cerca, disfruto muyyyyyy enormemente sacando fotos, tomando detalles,
observándolas sin más, sí, a veces yo también soy un poco friki y.... me
emociono, me emociono incluso demasiado, y así, en mitad de esa emoción que
anula mis reflejos, con el zoom a toda carga...ocurrió...ocurrió que un ostrero
me atacó llevándose algún pelo como contrapartida a las estupendas fotos que le
estaba sacando. Y el caso es que el bicho me llevaba un rato avisando, incluso
pidió refuerzos y su pareja vino a poner orden, y se unieron con pitidos cada
vez más altos, más estridentes y más cerca de mi oreja...La conversación debió
de ser algo así:
- Cariño que esta tipa no deja acercarse, puedes venir a
ayudarme le estoy diciendo que se vaya, pero creo que es sorda.
- Estoy muy ocupado con los peques, grita más.
- Pero amor, es que no me hace caso, creo que es sorda, de
verdad, igual si tú te pones delante...
- Ainsss voy... Poooolloooos, estaros quietos no os vayáis a
caer por el acantilado, que el seguro sólo nos cubre durante la migración y aun
quedan tres meses.
(segundos más tarde)
-Sí, tienes razón, es sorda, dale un cachetazo y ya verás
cómo se asusta.
Y así fue, no me asusté pero decidí continuar mi camino...
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