23 de junio de 2015

Suecia, paisaje de hielo

A las 4 de la mañana me desperté creyendo que por error había encendido la luz. No encontraba dónde estaba el interruptor, mis últimas noches habían transcurrido entre Llanes, Santoña y el aeropuerto. Todo había transcurrido tan rápido que me había olvidado de dónde estaba. A las 12 a.m rugían las motosierras de los trabajadores de la zona. Estaba acampada en las cercanías del aeropuerto y aun se sentía la vida que no duerme...

...Suecia...

Sol media noche
El sol no quiere acostarse en el horizonte
Si pienso en Suecia pienso en frío, hielo, nieve, soledad, y belleza...

soledad y hielo

El viaje comenzó un tanto desordenado, sin una ruta definida, con un par de mapas y muchas ganas de rodar. Tantas,  que desoí todos los consejos locales que me decían que comenzara el viaje unos kilómetros más al norte... No eran tan sólo las ganas de comenzar a rodar lo que me hacía querer pedalear desde Lula, sino también la absurda ilusión de cruzar al círculo polar en bicicleta, una tontería de estas conceptuales supongo, una línea imaginaria creada por el hombre... pero una línea que me hacía ilusión cruzar...

acampada en bosque Suecia
Primera "noche" en Suecia
Los locales tenían razón, y tras 50 kms, sin demasiada emoción, mis dos "yoes" tuvieron una asamblea en la que nunca hubo acuerdo, pero en la que viendo que la carretera discurría paralela al tren se dio un salto de 100 kms  para comenzar el viaje en Gallivare, así que, esa línea imaginaria inventada la pasé, tras varios millones de pinos, calentita en un tren y con buena conversación.
Según cruzábamos la línea, como si de un anuncio televisivo o de una peli demasiado previsible se tratase, aparecían las primeras nieves. Ya está, habíamos llegado, estábamos dentro del círculo polar... Bien ¿y qué? ¿tan importante era? Realmente nada había cambiado, ningún fenómeno extraño (aunque varios moteros me han contado luego que el GPS se les puso "oscuro", ¡qué cosas les pasan a estos moteros!), en ese momento, mis dos "yoes" dieron un salto y se felicitaron, sin acuerdo había sido la decisión correcta.

rama con ganchillo

 El tramo en tren fue una suerte. Kristian, el revisor, era ciclista y hablador. Dejó de trabajar en "la madera", porque no soportaba la idea de cortar árboles que tenían más de cien años, no podía ver sólo dinero en ellos, disfrutaba de los bosques con la bicicleta y por eso me dejó meterla sin reparar en normas que te hacen dejarla del tamaño de una maleta, al tipo le gustaba hablar en un país donde la mayoría de la gente vive embutida en sus teléfonos móviles y músicas... Un tipo majete, que tras conocerme de repente pensó en que eso de viajar en bici también podía ser para él "si tu lo haces, yo puedo hacerlo, igual lo hago algún día, tengo una habitación con muchas bicis...y tú, ¿cuántas tienes?"

Hasta que no llegamos a lo más norte del país no encontramos su auténtica belleza,  mientras tanto, bosques y bosques y alguna zona industrial... En mi ruta, sin saberlo he escogido lo más bonito de Suecia y vaya que sí es bonito, montañas nevadas, lagos helados, pueblos con apenas habitantes, estaciones de tren sin gente que lo espere. Nieve, hielo, viento, sol...Los últimos 200 kms son realmente bellos y helados...

Los primeros días disfruté de un tiempo realmente dulce, soleado, con temperaturas primaverales (primavera sueca, se entiende, unos 8-9 ºC) y un aire que casi acariciaba mi piel, pero el tiempo, tan cambiante aquí, empeoró y pasé en apenas unas horas a un simulacro de nieve y viento helado que cortaba mi piel como navajas y que me obligaba a bajar de la bici para caminar un poco y conseguir algo de calor para unos pies que dejaban de sentir los pedales.

Sol de media noche
Sol de  media noche, era sobre las 12
Laponia suecia
Camino hacia el norte, días soleados, y pedaladas fáciles
De Kiruna a la frontera el paisaje es imponente...y aunque el tiempo me lo puso duro, es precisamente esta dureza la que ha marcado un recuerdo tan especial, es precisamente ese frío y esos cielos grises, amenazando nieve, los que han hecho que haya disfrutado tanto la fotografía, las paradas heladas, los tés calientes, la soledad de la ruta...

Lago helado en el Parque Nacional Abisko, Suecia
Parque Nacional Abisko, hielo y belleza
Aves en el hielo


aceite helado en Parque Nacional Abisko
El arte de cocinar con aceite de oliva helado: primero calentar, luego cocinar

Terminé atrapada en Riksgränsen, la última población de Suecia, un resort de invierno a apenas 2 kms de la frontera con Noruega, terminada la temporada de invierno, a la espera de la temporada de verano, un pueblo con la más absoluta nada, tan solo un supermercado que hace las veces de cafetería, hogar del jubilado y lugar de encuentro hasta las 8.
Casas en Laponia

Lago helado Suecia
Cada vez más al norte, cada vez más hielo
Gracias a una simpatiquísima española (mil gracias Lena) que trabajaba allí me abrieron el albergue cerrado en esta época, un antiguo edificio del ejército de 4 plantas e incontables habitaciones todo para mí. Pasé la tarde viendo nevar y entreteniéndome en el interminable laberinto de pasillos, con una llave mágica que abría muchas puertas y jugando a adivinar que había dentro mientras buscaba la lavadora y decidía cual era mi cocina preferida.

Secadoras en Laponia
Probando a secar con diferentes secadoras
Al día siguiente el temporal continuaba, pero el sol jugaba al escondite entre las nubes, decidí ser parte del juego, y a la tercera partida salí...

bici en Laponia

19 de mayo de 2015

Ordenar fotos

Ordenar las fotos de un viaje siempre me cuesta más de lo que espero, esta vez está siendo incluso más difícil, hacía mucho tiempo que no acumulaba tantos momentos que no quiero olvidar.
Montañas al atardecer en Carretera Austral
Atardece en la Carrtera Austral, tiempo de montar carpas y preparar cena
Grupo de mujeres en Sri Lanka observan al viajero que se hace cafe en la playa
Me preparaba un café cuando se fueron acercando...curiosidad y simpatía a partes iguales 
En Cholila (Chile) las marionetas de Titiribici
En Cholila las marionetas de Titiribici descansan tras el espectáculo
Seleccionar fotos no es tan sólo elegir y borrar, es encontrarme con mis recuerdos, con los instantes que me han acompañado estos meses y que me han hecho feliz, o no... o simplemente me han hecho más persona... Es encontrarme con la banda sonora de la carretera, con la esencia, con el barro, con el sabor, con el sonido, con el crujir de la cadena, con el silencio, con las voces, con las miradas y de nuevo con las gentes que hacen que todo sea especial y que hasta los momentos menos dulces merezcan la pena.
Amanece en Sri Lanka, el sol lo inunda todo
Amanece en Sri Lanka
Es pararme a saborear los momentos de nuevo. Reencontrarme con recuerdos recientes y vivirlos con la visión que da el tiempo pasado... Es volver a viajar.
Son las 4 de la mañana, cientos de personas esperan el amanecer en Adam's Peak
Son las 4 de la mañana, cientos de personas esperan el amanecer en Adam's Peak
31 de diciembre de 2015, el Charito. Hospitalidad y amigos cierran el año
31 de diciembre de 2015, el Charito. Hospitalidad y amigos cierran el año
Bajando de Adams Peak al amanecer la luz lo inunda todo
Bajando de Adam's Peak, amanece y la luz comienza a inundarlo todo
El libro viajero de Titiribici se posa sobre una niña
Sorpresa e ilusión frente a lo inesperado, Titiribici había llegado al cole, sólo quedaba olvidarse de la clase y disfrutar
Es recorrer emociones hasta volver a sentirlas en la piel, hasta ver como mi vello se eriza, mi cara se sonroja, mi sonrisa se muestra, mis lágrimas apuntan...
En Tierra de Fuego las ovejas descansan al atardecer
La luz cae en Tierra de Fuego, las ovejas descansan, el viajero continúa su camino exprimiendo los últimos minutos del día
Atardecer en la carretera austral
Atardecer con sabor a reencuentro y vino
Es encontrarme conmigo de nuevo, ver lo que aprendí y lo que dejé atrás...
Curioseando asomada a un templo hindu en Sri Lanka
Curioseando en un templo hindú en Sri Lanka
Los viajes nos hacen crecer si los dejamos penetrar en nuestra esencia, arrojamos lastres y ganamos en corazón... volvemos tan llenos de vida que nuestro equipaje se vuelve liviano y entonces sólo queremos seguir conociendo, aprendiendo, tolerando... queremos ser mejores.
Familia srilanquesa con su vieja bici
Saqué la cámara para fotografiar su bici pintada de historia, ellos me fotografiaron con la mirada.
Familia sonriente en Sri Lanka
Sri Lanka son sonrisas, y gente humilde con ganas de compartir, un zumo, un arroz, tiempo... Sri Lanka sonríe
Y así, entre gentes y emociones, entre complicidades y soledades, sin quererlo y sin buscarlo, y como por arte de magia, los viajes nos acercan más a lo que queremos ser...
La vista de Fitz Roy desde el Chalten
1 de enero de 2015. El Fitz Roy abre el año, la vista resulta sobrecogedora


16 de mayo de 2015

El arte de comer con las manos

De la serie "Viejos textos no publicados, la maldición de una perfeccionista"... Hablaré de ello, pero no será hoy...
Escrito en Sri Lanka hace un par de meses

Aquí se come con las manos, con la derecha, la izquierda queda sólo de adorno. No me importa, yo ya he comido con las manos en Laos y siempre me he sentido un poquito más asilvestrada que la media de la Europa occidental. Lo confieso, a veces también como con las manos en casa, sí, también lo confieso, me gusta comer con las manos.

El "sticky rice" de Laos es fácil, los granos de arroz permanecen unidos como amigos inseparables y no se desparrama por todos lados como este arroz Srilankés hervido con agua que se escurre sin remedio. Comer aquí con las manos exige una técnica que yo nunca tuve que aprender en Laos.

Os la voy a contar para que ningún Srilankés tenga que reírse de vosotros nunca jamás.

Comida en Sri Lanka

Fritos en puesto callejero en Sri Lanka
Comida en un puesto callejero

La técnica parece más simple de lo que es, se trata de juntar los 5 dedos, arrejuntar el arroz con curry que es la base de la alimentación en este país y lo que se come en el 99% de los hogares y veces...y cuando estás a punto de llevártelo a la boca empujar con el dedo pulgar. Sencillo ¿verdad? Pues mientras tú empujas con el pulgar comienza el desparrame, la lluvia de granos de arroz, la batalla por alcanzar de nuevo el plato antes que el estómago, y  mi lucha por ser más rápida que ellos al caer...

Rice and Curry en Sri Lanka
"Rice and curry", la primera comida que te ofrecen en Sri Lanka

Soy consciente de que tengo que mejorar la técnica y mientras lo hago, continúo aspirando granitos de arroz como un oso hormiguero, fingiendo que no tengo hambre para ir al ritmo de los locales y diciendo a todos que a mí me gusta aspirar arroz, que desarrolla los pulmones y mantiene el plato limpio....

En fin, creo que el uso de la cuchara, el cuchillo y el tenedor está muy infravalorado en Europa.

Preparando la cena en la Guest House
Cocinando en la Guest House, ese día no hubo "rice and curry"

9 de febrero de 2015

De ladrones y monos

Creí que estaba viajando en un país seguro hasta que ayer unos monos me asaltaron a la hora del almuerzo… Me robaron toda la comida, ¡toda!, bueno, toda no, me dejaron un paquete de cacahuetes paradójicamente,  debe de ser que eso de que los monos comen cacahuetes es sólo un tópico, no lo sé, aún estoy confusa y aturdida.

Ocurrió a la hora del medio día, sobre la 1.30, a esas horas el calor aquí es asfixiante y mis reflejos se resienten. Tuve un descuido y ocurrió, casi sin darme cuenta, sin poder reaccionar, pudo ser peor, porque estaban dispuestos a robármelo todo, incluso llegué a temer por la vida de Prat y por mi propia vida.

Actuaron en grupo, me distrajeron con bonitas poses, con siestas y bostezos falsos, utilizaron incluso a los bebés como señuelo y yo, inocente, caí en su trampa.



Con sus monerías retrasaron mi hora del almuerzo, y cuando ya no me quedaba azúcar para hacer funcionar mi cerebro, cuando ya no tenía energía para nada más que llenar el estómago y me disponía a comer, fue entonces que actuaron.


Comenzó uno de ellos cuando vio que ya tenía suficientes cosas fuera de la alforja, atrapó la fruta que yo había posado sobre un muro, después vino otro, pasando por encima mío, y muy rápido agarró un bote de café que estaba sobre el trasportín (una especie de café con leche condensada delicioso, que maldición, ¡venía con abrefácil!, la próxima vez se van a enterar), luego otro se llevó mi batido de chocolate, fue tan rápido que ni siquiera recuerdo dónde lo tenía y cuando ya, nerviosa por el ataque, intentaba recoger mis cosas, uno de ellos vino hacia mí, me miró a los ojos, yo le miré y mientras nuestras miradas se cruzaban alargó el brazo y me agarró la bolsa que sostenía en la mano, intenté oponer resistencia, pero me enseñó los dientes y entonces miré alrededor, estaba rodeada y todos estaban de su parte, tuve que ceder, me robaron lo que quedaba…



mono en Sri Lanka

mono ladron en Sri Lanka

mono en Sri Lanka con comida robada


Me dejaron sin comer, pero ellos querían más y más, sabían que dentro de las alforjas había muchos tesoros, siguieron rodeándome, estaban cerca, muy cerca, los tenía a apenas centímetros entonces  tuve que armarme con una piedra y demostrar mi fuerza…no me quedó otra opción (lo peor fue que con mi puntería casi doy a una Esrilanquesa que presenciaba la escena…nunca lograré entender cuál es el problema de comunicación entre mi cerebro y mi brazo)


Hoy hemos librado otra batalla sobre la mesa, en juego estaba mi guía de viaje, mi diario y mi propio orgullo. Hoy, yo fui la ganadora.

3 de febrero de 2015

Historia de un destino: Sri Lanka

Planifico muy poco los viajes, pero tengo que reconocer que esta vez me he pasado, sí, 4 pueblos, los viajeros “sensatos” no se compran un billete de avión a Sri Lanka cuando están pensando  en otros destinos y se van en menos de 5 días. Los viajeros “sensatos” saben dónde quieren ir y si no lo saben al menos se conceden el tiempo suficiente para leer foros, para conseguir mapas, para…¡saber a dónde van y qué van a hacer allí!

Yo lo intento, bueno, igual no lo suficiente, pero no consigo ser una de esas viajeras que se empapan de leyendas antes de viajar, que se saben la historia, que conocen datos y lenguas, que se llenan de cultura y viajan antes y después… a veces me gustaría, pero reconozco que me encanta no saber nada, no generar expectativas, que sea el viaje y la vida los que se vayan haciendo en mi piel, las gentes las que se muestren, los paisajes los que se dejen ver… ¡me gusta la sorpresa!

Familia juega con el agua en Negombo

Pareja disfrutando el agua en Negombo

Mirando el Indico en Negombo

Amigos en trekking en el ChaltenMe había ido de Argentina con el corazón en un puño, queriendo quedarme y dejando atrás amigos a los que deseaba seguir conociendo y con los que me apetecía seguir compartiendo horas de viaje… Hacía semanas había tomado una decisión que no me alejaba del viaje, pero que lo interrumpía y me traía de vuelta a casa y durante semanas había estado buscando un destino cercano para seguir rodando mi último mes de vacaciones… Italia, Grecia, Turkía… países a golpe de aerolínea de bajo coste.



Panaderia la Union, Tohuim, Tierra de FuegoUna semana en Europa, caras tristes por una crisis que se mantiene, temporales de lluvia y viento, una gripe eterna que me sacó del campo de juego y el recuerdo de las sonrisas del viaje, de los buenos momentos, del cariño argentino, de la hospitalidad chilena, del calor de Latinoamérica en su zona más fría. Una semana sirvió para darme cuenta de que seguía queriendo calor, que el calor me hace bien, que me templa el cuerpo y me abre el alma, que me dulcifica. Una semana, la misma en que uno de los grandes abandonaba el viaje, para darme cuenta de que en pleno invierno no había destino en Europa que pudiera darme el calor que yo buscaba.

Tengo que reconocer que cuando Javi me habló de Sri Lanka hace una semana no sabía apenas nada del país, sí, lo confieso, lo ubicaba por ahí, cerca de la India, en el océano junto a otras islas pero tuve que hacer una búsqueda en Google Maps para poder situarlo con exactitud en el mundo, para saber que se escondía detrás de ese lugar que tan bien sonaba.




Leer sobre Sri Lanka es querer conocerlo.... Y así casi sin casi darme cuenta compré mi pasaje a Sri Lanka, el país que sonríe…




Anuradhapura 4. Feb. 2015

18 de mayo de 2014

5. Fuente Dé-Llanes (70 kms aprox.)

Cogimos el teleférico a primera hora, atrás quedaban el Pontón, Panderrueda, Pandetrave, San Glorio…ahora sólo nos quedaba bajar…



Tornos de Liordes
La última etapa era también, sin duda alguna, la que contenía lo más espectacular del recorrido, la que a mí más me emocionaba, la que más historia tenía, la que más nos iba a introducir en el interior de las montañas y la que me hacía sentir más orgullosa de pertenecer a este sitio.







Picos está modelado por el tiempo y por la gente y si nos fijamos, en esta etapa leemos la herencia de ambos. Glaciares, minas, pastores…crean lo que hoy es un parque nacional donde el pasado se mezcla con el presente y donde es difícil pasar sin imaginar una película del tiempo.

Desde los 1834 msnm a los que nos deja el teleférico atravesamos los Puertos de Áliva a través de la Lomba del Toro, una morrena glaciar herencia de un pasado de hielos perpetuos, que acompañando al río Duje separa los macizos de Ándara (oriental) y los Urrieles (central).

Lomba del Toro
Chova piquigualda
Las minas, abandonadas por su falta de rentabilidad nos recuerdan que ellas también son parte de la historia, caminos, cuevas, carreteras y el propio teleférico que, construido en 1903 para bajar el mineral, es actualmente su herencia más rentable. Criticado por montañeros puristas es un icono en la región y punto de aproximación a rutas que de otro modo añadirían 753 metros de desnivel.

Los Puertos de Áliva están llenos de historia. Desde la Edad Media, según las ordenanzas del puerto, el ganado del municipio de Camaleño sube a los puertos el 3 de junio, para permanecer allí durante el verano llenando los puertos de vida.






Se cuenta que los habitantes de Espinama (Cantabria) y Sotres (Asturias) se dividieron los puertos en una carrera que comenzaría cuando cantara el gallo, cada pueblo enviaría una persona al otro, y el límite quedaría establecido allí donde se encontraran. Cuenta la leyenda que los habitantes de Espinama emborracharon al gallo adelantando así la salida y quedándose por ello con la mayor parte del puerto. Sea como fuere, el límite entre las dos comunidades es claro.


Dejamos atrás el Chalet Real, el hotel Refugio de Áliva, las minas de las Mánforas…y nos acercamos a los puertos, al ganado, a los pastores, a los buitres... Pocos turistas caminan la Lomba del Toro y mientras descendemos sólo nos cruzamos con los verdaderos dueños de los puertos, las cabezas de ganado que pastan a sus anchas una hierba recién salida.

Chalet Real


La pista (unos 20 kms en total) es espectacular, pero se hace larga, el traqueteo con alforjas resulta en momentos agotador, aun así, no dejamos de asombrarnos por el paisaje. A partir de las Vegas del Toro la pista mejora, ya casi estamos en la carretera de Sotres, a partir de ahí solo nos quedará una larga bajada. O al menos eso es lo que yo llevo contándole a JJ desde que hemos salido de casa…



Invernales del Toro


Enfilamos la carretera, nuestras ruedas agradecen el asfalto, es una bajada de vértigo hasta Arenas de Cabrales, unos 800 metros de desnivel en apenas unos kilómetros ¡Cómo la disfrutamos!. De Arenas a Llanes nos quedan unos 30 kms, no vamos muy bien de tiempo, así que tras darnos un buen almuerzo y pese a que es todo “bajada” preferimos no entretenernos demasiado.


Comenzamos la “bajada”, pero es una bajada rara porque sentimos como que subimos, es como una “falsa bajada”, yo no recuerdo ninguna subida entre Arenas y Llanes por eso creo que mis sensaciones son fruto del cansancio, la falsa bajada mosquea cada vez más, porque es tan falsa que incluso ganamos altura, trato de convencer a JJ de que alguien ha debido de poner una subida en mi ausencia mientras busco otra explicación posible, pensando…lo recuerdo ¡el alto de Ortiguero!, “nada, que lo estamos subiendo JJ, que lo siento, que nadie ha colocado una subida, que no me acordaba, que yo siempre olvido estas cosas tu sabes... “ Subido este, ahora sí, nos dejamos caer a veces, otras pedaleamos fuerte, pero lo cierto es que no paramos ni un segundo.

Llegamos a casa tarde y cansados, pero satisfechos, con la sensación de haber pasado unos días maravillosos, de haberlos aprovechado al máximo, de habernos encontrado con las montañas, de haber vencido a los elementos, de haber disfrutado la complicidad del compañero. Llegamos a casa con las ganas de volver a conquistar puertos, montañas, desiertos o lo que se ponga por delante, porque al final, más que la fuerza es la determinación y la ilusión la que sube los puertos, vence a la lluvia y nos hace fuertes ante nosotros mismos.

Gracias JJ por acompañarme en esta pequeña aventurilla “Pirenaica” uyyy no, que estábamos en Picos, gracias por "defenderme" de los mosquitos perforaojos, de los pitufos gruñones del camino, de los perros invasores, (de las arañas te defendí yo), gracias por el "catering" matutino, pero sobre todo mil gracias por la colección de grandes recuerdos que me quedo, ha sido realmente genial.